domingo, 11 de noviembre de 2018

Peter, ¡Feliz 50 Cumpleaños!


Si hay una cosa que da más vértigo que envejecer es ver envejecer a los que quieres.
Peter cumple hoy 50 años. 

Decidí que me quedaba con él hace 25 el día que se casaron su amigo Joserra y Pepa. En la ceremonia se emocionó. 
Un hombre que se emociona es un hombre bueno 

Reconozco en mis hijos trazos de él. 
Paul hijo1 es una versión cada vez menos miniatura de su cuerpo.
Gusi hijo2 tiene su sentido del humor básico que nunca falla en hacerme reír.
Dolfete hijo3 es tan desordenado como él.
Ninguno escucha.
Los tres son buena gente.

El que nos conoce seguro nos ha visto pelear y muchos no darían un duro por nosotros al principio pues no había dos personas más distintas. 
No siempre ha sido fácil. 
Nadie me ha perdonado tantas veces como él. 
Hemos tenido que empezar de cero en muchos puntos kilométricos con mochilas ya pesadas.

Yo he tenido que aprender a dejarlo en paz, 
a dejarlo ser, 
a dejarlo ir... 
porque él necesita menos.

Él ha tenido que respetar miedos que no comparte, 
locuras que desaprueba, 
sueños que no logra entender.

No siempre ha sido fácil pero ahora es MUCHO más fácil. 
Hemos hecho arrugas juntos y nos hemos hecho el uno al otro. 
Figurativamente en el sentido de que nos hemos ido aceptando pero también literalmente: hay partes de mí que serían radicalmente distintas sin él en mi vida y estoy segura de que viceversa también es así. 


Hay algo en UNA que es un poco Peter y algo en Peter que es un poco UNA.

Las historias de amor no son como nos las habían contado. 
Por lo menos la nuestra no lo es.
Son más prosaicas.
Son aguanto a la coliflor porque quiero a la flor. 
Son te dejo la cafetera abierta para cuando te levantes aunque ayer me acostara enfadado. 
Son me trago una serie de ciencia ficción por poner los pies encima tuya en el sillón aunque yo me vería una peli de amor y lujo.
No es dormir abrazados pero es meterte la mano por debajo de la espalda. 
Las historias de amor son ordinarias. Las de verdad. Son corrientes. 
Se tejen con lugares comunes que a veces sólo uno de los dos recuerda. 
Con palabras que sólo significan algo en pareja. 
Son bipolares. Son a veces me caes mal y otras me embelesas.
Las historias de amor son qué suerte haberte conocido y volvería a hacerlo de nuevo a pesar de nuestros peores chungos

Sorprenden poco pero aguantan mucho. 

Las historias de amor de verdad roncan, tosen, huelen, desafinan.

No son: 
no puedo vivir sin ti 
sino más bien:
podría vivir sin ti pero no quiero

Saber cuándo mirar para otro lado. 
Cuándo hacerlo a los ojos. 
Y cuándo mirar juntos hacia el mismo horizonte. 

¡Feliz cumpleaños, Peter!
Ya te he calado y me quedo contigo 
A celebrar los que nos queden.






1 comentario:

  1. Lo que acabo de leer aquí es totalmente fiel reflejo de muchas relaciones. Las más sólidas y verdaderas al menos. Puro sentimiento en un bello y precioso texto. Qué gran suerte tienes Pedro! Qué afortunados sois ambos! Al igual que aquellas parejas que nos vemos reflejadas e identificadas con esta deliciosa descripción tan acertada del verdadero amor.

    Felices Cincuenta, Pedro! Enhorabuena!
    A seguir disfrutando de familia y amigos!

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Agradezco tus comentarios