Que UNA cree que las mujeres llevamos el peso del mundo sobre los hombros, no te pilla de sorpresa si vienes siguiendo mi blog. Si hay un mensaje que destaque en Una Vida Mundana es precisamente que ha de cuidarse UNA para poder cuidar a los demás; que la prioridad absoluta de UNA ha de ser UNA, sí, pero para estar disponible para los hijos de UNA y la familia-de-5. ESTO es llevar el mundo sobre los hombros.
Creo firmemente que las mujeres somos el foco de energía del hogar. Lo creo. Cuando UNA era pequeña y mamá no estaba, cambiaba la luz. Ese como-que-todo-se-oscurece, que entonces no entendía, ahora lo explico así: Somos el foco de energía. UNA tiene la sensación de que en casa si UNA está bien, todos están mejor y, si UNA está mal, todos están peor. Es una sensación corroborada por muchas anécdotas, muchas tardes de domingo. Y cuando UNA no está bien, por lo que sea, y toma conciencia de que no estar bien UNA está afectando sensiblemente a la energía de la familia-de-5... ¿la verdad? Agobia un poco. Es como si no tuviéramos derecho a estar mal porque literalmente se hunde el mundo. ¿Te acuerdas cuando eras pequeña y tu madre nunca se ponía mala? Pues básicamente es que no podía. ESTO es llevar el mundo sobre los hombros.
Recuerdo comentar esta ecuación una vez con una doctora infantil:
Imagínate que hay un día sin cole. Vas a tener a los tres en casa. Has ideado un plan para salir con ellos. Y, de repente, llueve y se arruina el plan. Dime una cosa: ¿Le pasa sólo a UNA o tú también te sientes responsable de que se haya arruinado el plan? Fíjate lo que estoy diciendo: Sentirse responsable de que se haya arruinado el plan es sinónimo de sentirse responsable de la lluvia. ¡Te estás echando la culpa de la lluvia! Pues sucede. Y al mínimo descuido ellos también te echarán la culpa de la lluvia: Eres su saco de boxeo. ESTO es llevar el mundo sobre los hombros.
¿Te cuento la forma más común de llevar el mundo sobre los hombros? Hacerte cargo de las relaciones ajenas. De eso pecamos creo que muchas. La primera: Las relaciones entre tus hijos. Ya escribí por aquí de las peleas de hermanOs y de cómo me encienden. Y de lo difícil que es aplicar una política de no-intervencionismo que, sin embargo, en la gran mayoría de las ocasiones sería la que mejor funcionaría. Si te metes en una pelea de perros, casi seguro sales con un bocao. Pues aunque la comparación es políticamente incorrecta, me viene al pelo.
Otra política de intervención que aplicamos muchas madres es la de controlar la tarea-de-padre (como si la de madre no fuera suficiente tarea). UNA confiesa:
Es una cuestión de control, sí, de que no sabemos soltar. Pero también es una cuestión de energía, de foco de energía, de foco de energía femenina:
No te hagas cargo de la lluvia. Ni del hermano-contra-hermano. Ni del padre-contra-hijo.
Me regalaron una vez una canción que hoy os regalo aquí porque cuando se me olvida que el mundo no es mío para llevar sobre los hombros, la escucho. Y suelto. Suelto el control. Y abrazo la incertidumbre de las peleas-de-perros, del padre y de la lluvia.



